A tí, mala mamá

Llegó diciembre y junto a él el fin del año escolar y el tan esperado Día de las Madres en Panamá, por lo que quiero dedicar este post  a esas malas mujeres que durante 10 meses se despertaron en horas de la madrugada a arreglar a sus niños (o adolescentes), hacerles el desayuno, bañarlos, etc.  Esas que corrieron de un lado a otro para poder salir a tiempo de casa, evitando así que en el Colegio les pusieran una “X” o “R” en puntualidad y que los niños aprendieran el valor de estar a tiempo… aunque la única que lo entiende sea la mamá.

A esas malignas que alguna o muchas mañanas les dieron a sus hijos pizza recalentada  o nuggets a pesar de saber que serían sentadas en el banquillo de los acusados porque “eso no es una comida saludable” y “eres muy mala por alimentarlos mal”, pero que otras mañanas cocinaron pancakes, huevos y pasta para merendar con aceite de oliva y tomates cherry orgánicos.

desayuno

A esas desalmadas obsesivas que revisaron todos los días las notas por internet (hasta que les bloquearan la página), las que abrieron cada uno de los cuadernos de sus niños para ver qué se debían estudiar, a las que pidieron tareas por whatsapp porque el muy “responsable” de su acudido no copió el plan completo o no llevaba la agenda al día o simplemente no le parecía relevante saber cuáles eran sus deberes para el resto de la semana.

A esas despiadadas que contrataron a un tutor por una hora, una semana o 10 meses para evitar un infarto fulminante y que nuevamente fueron duramente juzgadas por invertir el patrimonio familiar en tutores para niños de 1ro a 6to grado cuando es tan “fácil” como sentarse y repasar con ellos.  También  a las que dijeron: “el alumno eres tú, es tú responsabilidad” y se hicieron de la vista gorda de los ojos para afuera, mientras sentían frustración por el resultado de los primeros fracasos hasta que finalmente el niño/niña en cuestión entendió y pudo levantar el vuelo solo/sola.

A esas inhumanas que luego de más de 12 horas en pie, trabajar todo el día, recoger materiales para tareas, buscar ropa en la lavandería, hacer el supermercado y hablar por teléfono mientras conducían (para conseguir los dos últimos párrafos del plan de ciencias naturales del examen) llegaron pegando gritos a sus casas porque nadie se había dignado en abrir un libro para estudiar y sino que todos rendían culto a la consola de videojuegos de la sala.  A las  que llamaban a sus hijos a las 2:01 p.m. cuando salían del colegio a las 2:00 p.m. para saber si todo había ido bien y luego pegaban gritos al escuchar el resumen de lo sucedido.  Sí, cuando pegar gritos es el peor maltrato al menor, mujeres irracionales.

A esas bárbaras que agarraron una correa, una chancleta, un discurso de 20 minutos (que les dijeron que no sirve para nada), o corrigieron a mano abierta a ese hijo por haberse pasado de la raya, faltar el respeto e ignorar por completo la orden que había sido dada más de cuatro veces.   Y a esas personas (no son mamás, las mamás entienden de qué hablo)  que al leer esto se sentirán indignadas y querrán llamar a la entidad competente y poner una denuncia por maltrato infantil ya que hay mejores formas de corregir, escríbannos al privado que les daremos una sesión gratuita de una semana con estos niños y luego nos cuentan.

A esas sanguinarias que se acuerdan del horario de clases y de los nombres de los profesores más que de la fecha de su periodo o de los cumpleaños de sus amigas.  Que fueron al colegio por algún mal comportamiento del hijo(a)  o del docente  y pidieron permiso en el trabajo para luego tener que compensar las horas “perdidas” y obviamente fueron duramente criticadas por trabajar de más.  Sí,  en ese trabajo que paga el uniforme, los libros, la mensualidad, la matrícula y los premios de fin de semana por hacer lo que los niños deben hacer: estudiar y ser buenos.

A esas irreverentes que fueron juzgadas por actuar de cierta forma, que fueron tildadas de egoístas por tomarse un par de horas a la semana para cuidar de ellas mismas y de su salud, pero que a las 12:00 a.m.  ellas junto a sus hijos estaban despiertos haciendo tareas, terminando maquetas dignas de tercer año de arquitectura.  Esa que al terminar esos proyectos y acostar a los niños, lloró por una hora al sentir que todo  lo estaba haciendo mal, para luego despertar a las 5:00 a.m. regresar a este espiral emocional, que terminaba con ella nuevamente juzgándose y auto-flagelándose por hacerlo todo mal.

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A ti, te digo impía: durante esta y la próxima semana entras en una pausa de la  temporada escolar en donde tú fuiste la jugadora más valiosa a pesar de todas las críticas, a pesar de que nadie reconozca tu esfuerzo, tus lágrimas, tus horas de trabajo adicional y tu sacrificio físico y emocional.

A ti, que hoy te celebran por ser mamá, está preparada porque mañana volverás a ser criticada, pero es parte del camino.  No hay nadie en la cima que no haya sido criticado duramente en el camino.

A ti, que escogiste ser madre a pesar de haber escuchado sobre esto antes, a pesar de tener otras opciones, te felicito, eres grande, eres maravillosa y nadie que se atreva a criticarte tiene una idea de lo difícil que es ser tú. 

Un beso,

Yanina M. Maffla Henríquez

2 Comments

  • Yeseina February 25, 2018 at 4:25 pm

    Grandioso artículo, ya dentro de una semana volvemos a ese espiral de emociones. Saludos!

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    • reinas April 5, 2018 at 2:55 am

      Así es Yeseina, tendremos que hacer el recuento a final de este periodo 🙂

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