La búsqueda

Al parecer nuestra vida es un continuo girar en la búsqueda de algo.  Muchos dicen que ese buscar se llama esperanza y es lo que mantiene al ser humano en movimiento continuo.   Es la rueda que mueve el complejo mecanismo de la inventiva y el crecimiento de la humanidad.

Así que desde que nacemos nos dicen ve por ello:  

  • el trabajo perfecto que haga brillar tus habilidades y dotes profesionales,
  • la casa perfecta donde establecerte;  
  • el lugar perfecto para viajar, que se identifique con tu personalidad y puedas decirle a todos que ese es el paraíso a donde tu corazón pertenece;
  • los momentos perfectos que atesorar en redes sociales, para que el mundo sepa que tú has logrado hacer que la vida valga, que tienes recuerdos a los cuales recurrir en los momentos de tristeza, sí, esos que llegarán cuando seas mayor.   
  • Y por supuesto, no puede faltar el tan anhelado y buscado santo grial de los esperanzados, el algo mágico que da sentido a todo: El amor de tu vida.

Entonces si logras obtener todas las cosas antes mencionadas,  pero no el gran amor de tu vida, resulta que fracasaste como ser humano, porque qué es el ser humano sin amor.

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También debes lidiar con las expectativas de los demás. Si consigues el trabajo de tus sueños, pero no logras el amor, eres una persona ambiciosa y sin escrúpulos.   Y así la sociedad se encarga de encontrar palabras bastante floridas y dolorosas para calificar y clasificar a todo aquel que encuentra todo lo demás menos el amor.

¿Qué hacemos muchos entonces?  Aceptamos el primer o el vigésimo quinto  personaje con un promedio entre regular e intermedio que toca la puerta y lo aceptamos, le ponemos el título de amor de nuestras vidas y la sociedad nos entrega a cambio la insignia en forma de estrella que brilla en la oscuridad que dice:  “lo lograste, tienes una vida maravillosa, eres el mejor”.

¿Qué pasa después?  Vienen las dudas, las preguntas:

¿Porqué no se comporta como el amor de mi vida?  

¿Porqué no me abraza como el amor de mi vida?

¿Porqué no me ama como el amor de mi vida?  

Adivinaron: porque no es el amor de tu vida.

Creo que en alguna parte del plano original del diseño de Adán 1.0, cuando crearon a Eva, todos entendimos mal!   Vimos la escena y pensamos inmediatamente que veníamos en parejas y que, para que fuera divertido el asunto de vivir, había que buscar esa media naranja perdida buena parte de nuestra estancia en este mundo.  

Quizás a alguien se le olvidó leer la letra pequeña que decía: algunas unidades son autosuficiente y lo lograrán todo, incluida la felicidad extrema, estando solas, porque no necesitan complementos, piezas adicionales ni medias mitades.

Luego de esto, se corrió la voz de que si no logramos terminar en pareja no cumplimos con nuestro orden divino en la tierra, con la búsqueda sagrada y así, se mitificó al tan anhelado amor de nuestras vidas sometiéndonos a su eterna búsqueda.

Como excepciones a esta regla un par de humanos hicieron cuentas, sumaron, restaron, multiplicaron y sacaron la raíz cúbica de esta ecuación y descubrieron que el asunto no es tan “obligatorio”, ya sea porque simplemente la proporción de la población mundial no da para eso o porque descubrieron que, pudieron lograr todo solitos y sin tener a nadie al lado.

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Y con esto no me refiero a estar cual ermitaños en total soledad y sin interacción social, me refiero a esa necesidad obsesiva de sentir que si no se tiene pareja no se tiene nada, tanto que nos olvidamos de todo lo que somos, lo que hemos logrado y del enorme potencial que tenemos. 

Entonces gente, les tengo noticias:  podemos ser felices solos! Al final, la felicidad depende de nosotros mismos, no está en el otro, no necesitamos una búsqueda exhaustiva de alguien que nos venga a completar. No es algo que alguien nos traiga, es algo que tenemos con nosotros y simplemente no sabemos cómo sacarlo a la luz.

Dicho esto, en lugar de estar buscando a esa media naranja, príncipe azul, rana encantada, santo grial, creo que  deberíamos estar mirando hacia dentro de nosotros para encontrar la felicidad.

Vive, viaja, ama y sé tú misma…a veces reina, a veces bruja, a veces simplemente mujer.

Desde mi corazón,

Elia Esther NBNR

1 Comment

  • Ser la mala - Ni Brujas Ni Reinas, blog de mujeres April 18, 2018 at 2:15 am

    […] Estuve tomándome unos días de vacaciones, ya saben buscando un estado zen y tratando de ser la mala…quiero decir, tratando llenarme de energía positiva para formar parte de la armonía universal y todas esas cosas etéreas que mi querida hermana Bianca espera que yo encuentre — pero para las que yo aún continúo en “la búsqueda“. […]

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