Ser obediente para encontrar marido

El otro día tuve una conversación de esas que generan polémica. Una conocida se casaba y publicaba en Facebook que tener fe,  rezar y ser obediente te garantiza que encontrarás al hombre de tu vida.
Como era de esperarse, muchas nos quedamos frías con el comentario.

No voy a cuestionar las creencias de nadie, pues yo también soy creyente. Sin embargo, el cristianismo al igual que otras religiones, tienen un lado extremo, donde hablan de la obediencia de la mujer, partiendo de todo eso de que nos debemos a los hombres por salir supuestamente de su costilla. Pero…

 

Qué implica ser “obediente”?

Según la RAE (no lo digo yo), obedecer es “cumplir la voluntad de quien manda”; “dicho de un animal: ceder con docilidad a la dirección que se le da”.  O sea, ignorando la parte del animal, hablamos de cumplir órdenes con docilidad.

Una amiga decía que ser obediente según la interpretación de la Biblia no es que tengas que cumplir órdenes de tu marido, sino apoyarle en sus decisiones y serle fiel por sobre todas las cosas. Si a él le sale un trabajo en la Antártida, pues renuncias a todo y le sigues. Una opinión respetable pero que no tardó en ser rebatida:

“Y que le digo a mi hija? Mira mi niña, quiero que cuando crezcas seas lo que quieras ser, estudia, encuentra una profesión que ames peroooo a la primera que tu marido te diga “nos vamos”, tendrás que dajarlo todo – incluído ese trabajo que amas – para seguirle donde él vaya porque le debes obediencia?!”

Buen planteamiento.

Yo creo, sin embargo, que en la vida todos los caminos son de dos vías y que si exiges algo, tienes que estar dispuesto a dar lo mismo. Te salió un trabajo en la Antártida? Lo valoramos juntos. Al final pienso que las relaciones amorosas que tienen la suerte de acabar en matrimonio (o concubinato escandaloso) deben regirse bajo el sentido del bien común, sobre todo si se tiene hijos. Nadie obedece, simplemente cede.

Desventajas de NO ser obediente

Muchas vamos de valientes, independientes e indomables (yo incluida) pero lo que algunas callamos es que esa libertad del ser también tiene un precio: el rechazo de posibles prospectos e incluso la recriminación de algunas mujeres.

Ser una mujer fuerte, que se impone, te hace ganarte muchos adjetivos y preconcepciones.  Como aquella vez que el objeto de mi afecto me dijo que me amaba pero que no podía ser porque yo era un potro indomable y la chica que acaba de conocer era toda dulzura, complacencia y, encima, nunca le llevaba la contraria. De más está decir que mi orgullo quedó pisoteado pero me recompuse haciendo un velatorio sin cuerpo presente. Muerto el perro se acabó la rabia.

“Pedirme que sea obediente a cambio de tu amor, es como pedirle a un tigre de bengala que vuelva a cautiverio solo para tomarse un platito de leche.”

Como era de esperarse, al año volvió diciendo que la sumisa ya no lo era tanto y que no podía olvidarme. Toda escoba nueva siempre barre bien.

Es cierto, cuando eres lo que yo llamo una mujer Alfa, muchas cosas te cuestan más – encontrar pareja, tener buenas amigas, hacer mérito en el trabajo, etc. Pero vivir bajo tus propias reglas da el mismo placer que el hecho de que él te regale stilettos para caminar por su espalda.

Las mujeres Alfa no necesitamos amor. Podemos estar perdidamente enamoradas de alguien y desear compartir la vida a su lado pero tenemos muy claro la diferencia entre amor y necesidad.

“A tu lado soy feliz pero siendo soltera encontraría la forma de ser igual de feliz, sin ningún problema.”

O sea que, prefiero ser un tigre de bengala pasando hambre en libertad, que un gatito domesticado con un platito de leche garantizado cada día.

Y tú, crees que ser obediente es un requisito para encontrar pareja? Aún sigues soltera por ser una mujer alpha? Te has encontrado con alguno que te exija obediencia? Déjame tus opiniones o anécdotas en los  comentarios.

Vive, viaja, ama y sé tú misma…a veces bruja, a veces reina, a veces simplemente mujer!

Besitos,

 

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