Sueñas con tu Boda Real?

Y ya que este es el mes de la Etnia Negra, hablemos de una de esas mujeres que llevan sangre negra en sus venas: La guapísima Meghan Markle. Se acerca la fecha de La Boda Real (19 de mayo), en la que le dará el “sí quiero (dejar de ser mortal)” al Príncipe Harry, delante de más de 800 invitados.

Compren pop corn, millo, cotufas — o como sea que les llamen a las palomitas de maíz —y siéntense a ver este show. Y no estoy hablando solo de la boda real, sino de lo que de aquí en adelante será la vida de la nueva princesa. No, ni siquiera una estrella de Hollywood está acostumbrada a esta presión.

Le envío toda la buena vibra. La va a necesitar.

La Boda Real de Algunas

Esto me hizo pensar sobre los sueños que siembran en nuestras cabezas desde niñas. Malditas princesas Disney. Encontrar ese príncipe azul que venga a rescatarnos en su corcel blanco, nos dé un beso y …bla bla bla! El daño es tal que algunas llegan a la edad adulta y genuinamente esperan a ese hombre, con el dinero suficiente para llegar, ya no en un corcel, sino en un Corvette Stingray y que en lugar de un beso, les dé una tarjeta Visa Black, da igual si es príncipe, Charles Manson o “Juan de los Palotes”.

Les envío mi buena vibra a ellas también. La necesitarán más que Meghan!

Boda Real o Novia Fugitiva

Todo este rollo de la boda real me hizo pensar en el concepto del matrimonio en sí. Cómo ha ido evolucionando hasta llegar a un punto donde es más importante “desfilar por ese pasillo vestida de blanco” que TODO lo que lloverá después. Ya no estamos hablando de que casarse y formar un familia sea importante. No! Lo importante es tener una boda por todo lo alto. Es un evento que debe celebrarse (aunque el novio sea el “hombre del saco”). Punto! Lo cómico es que muchas parejas que deciden casarse por la iglesia jamás han pisado la iglesia (a no ser que alguien haya muerto), ni creen en ella. De hecho, mucha gente tiene que hacer todos los sacramentos en un cursillo de 1 mes para poder casarse. 

Todas a las que, como yo, ya “las ha dejado el tren” o “se les ha pasado el arroz” entenderán la presión que esto conlleva. Mi mejor estrategia era decirle a la gente lo que quería escuchar: “sí, ya estamos en ello…”.  Aunque lo que me venía a la mente en ese momento era la imagen de Julia Roberts en Novia Fugitiva.

Lo realmente gracioso es que los hombres también se han creido la historia y se han metido en el papel de caballero con armadura al rescate. Recuerdo que una noche jugábamos Dixit, un juego de cartas en el que tienes que adivinar qué carta ha tirado el oponente según la descripción que ha dado. Mi descripción fue “Felicidad” y mi novio en ese momento (hoy EX) automáticamente pensó que mi carta era una donde salía la mano de una mujer con un anillo de boda.

Luego, le pregunté por qué había pensado eso y corroboré que en su cabeza “felicidad” para mí significaba “casarme” y que yo solo estaba esperando el momento en que él me propusiese matrimonio pero que no lo hacía (ATENCIÓN) “porque aún me faltaba dar más de mí, ser más dócil, demostrar que sería la mujer ideal, la madre de sus hijos…”. En fin, ser la ama de casa perfecta! Así como Nicole Kidman en Stephord Wifes. Guaaaccccc…Como si para nosotras dar el “Sí quiero (sumergirme en tu mundo de caos y calcetines tirados por todos lados)” fuera tan fácil! Obviamente, ya sabemos por qué se convirtió en ex. Tenía expectativas que jamás se harían realidad (dócil yo?!).

Mi Boda REAL

No voy a negar que la idea de casarme y celebrar con la gente que me quiere, me resulta atractiva. PERO ciertamente NO es lo único que me haría feliz, ni mucho menos el centro de mi felicidad. Valoro cosas mucho más importantes que el hecho de casarme y tener una boda real: tener a mi lado a la persona con imperfecciones perfectas para mí (cosas con las que YO pueda lidiar) y para quién yo sea la perfecta imperfecta. Que cada día a su lado sea un aprendizaje que me deje ganas de ser mejor al día siguiente.

Mi boda real sería eso…REAL. Una ceremonia donde le de un sí quiero (amarte, respetarte, ser feliz y soportar toda la mierda que nos lloverá de vez en cuando), todo eso rodeado de un puñado de gente que se alegre genuinamente de que ambos empezamos un camino juntos. No quiero 200 invitados que estén pensando en cuánto me costó el vestido, si lo alquilé, si el banquete tal, si la música cual, bla bla bla…Con lo que me sobra de la boda, me voy a Las Maldivas y me dedico yo a hacer las críticas al hotel.

Bueno, ya saben…reserven sus asientos que la función está a punto de empezar!

Vive, viaja, ama y sé tú misma, a veces Reina, a veces Bruja, a veces simplemente mujer.

Besitos,

Alí

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